Tradiciones - Navidad
 
 

RECUERDO HISTORICO

      El villancico es un canto popular entre los habitantes de las Villas, como puede deducirse de su significado etimológico, y sirva como ejemplo nuestra Villa de Luque, que está dirigido al Niño Dios.
      Suele ser un canto sencillo, sin grandes pretensiones artísticas, que emerge como exultación plena y luminosa de una fe en unas creencias y de un deseo de alabanza y adoración, fruto de una contemplación y gozo íntimo.
      En definitiva, un villancico suele ser la plasmación lírica de lo que nos gusta llamar: TEOLOGIA POPULAR, en el buen sentido de la palabra y dentro de la Iglesia Católica.
      Encontrar el origen del villancico es tarea muy fácil. Sólo hay que coger el Evangelio por sus comienzos:
      La primera alabanza sale de la boca del Arcángel San Gabriel cuando dirigiéndose a María le dice de su Hijo que va a concebir: "Este será grande y será reconocido como Hijo del Altísimo...".
      También del Angel surge el segundo villancico, durante el sueño de San José: "No temas recibir en tu casa a María, tu mujer, pues lo que se engendró en ella es del Espíritu Santo".
      Sin embargo el primer villancico cantado por un ser humano lo tenemos salido por boca de Santa Isabel cuando saluda a su prima María: "Bendito el fruto de tu vientre", al mismo tiempo qúe, el que sería San Juan Bautista, daba saltos de júbilo en el vientre de su madre, como queriendo sumarse a tan bello canto.
      Por supuesto que para completar la historia del villancico nos tenemos que dirigir al Portal de Belén. Allí cantó toda la humanidad y el Universo entero representados por los personajes que Dios eligió para que le acompañasen en torno a su nacimiento y nos pudiesen servir como testigos del mensaje que deseaba transmitir a las generaciones venideras.
      El primer contacto de Dios al nacer fue con sus padres: María y José; de ellos quiso recibir los primeros requiebros. Nació en el seno de una familia, para santificarla, dignificarla, sacramentalizarla, dar sentido divino a la unión de una mujer y un hombre, y hacernos ver que la familia es la célula principal de la convivencia humana. íQué arrullos (villancicos) más encendidos tendrían San José y la Virgen con el Niño!.
      Después se dejó cantar por los ángeles aquel "Gloria a Dios y Paz a los hombres", probablemente para demostrarnos que los espíritus celestes tienen relación con los hombres y con Dios.
      Seguidamente quiso que le cantasen, le adorasen y le agasajasen los hombres, representados en primer lugar por los pastores, quizás para demostrarnos su opción preferencia¡ por los pobres y sencillos, aunque no excluyente; porque también llevó a la cueva a los poderosos en las personas de los Reyes Magos, que según la tradición representaban el poder real, la ciencia y el poder económico, teniendo buen cuidado de que figurasen las tres razas más notorias: blanca, negra y oriental. El mensaje resulta muy patente: Dios ha venido para todos, nadie queda excluido en los planes de Dios.
      También quiso una representación de los animales, la mula y el buey, además del firmamento entero representado por la Estrella, para demostrarnos que toda la creación le interesa y le ha de adorar y servir.
      El Portal de Belén no puede ser más universal. Por ello los villancicos, que tienen allí su origen, también son de extensión universal, en todas las latitudes y en todos los tiempos. Los villancicos nacieron con el nacimiento de Jesús.
      Resulta lógico pensar que sus padres le cantaban en su tierna infancia, lo mismo que una vez formadas las primeras comunidades cristianas y sobre todo, ya confeccionado el actual calendario, los cristianos se reunirían a cantar canciones de cumpleaños al Niño-Dios, una vez llegadas las fechas de Navidad.
      Siempre han predominado, entre otros, dos estilos muy distintos: el pastoril con carácter popular y los autos de Reyes en representaciones escénicas. Como se puede apreciar dos temas correspondientes a los dos tipos de personajes que hemos encontrado en el Portal: los reyes y los pastores.
      Dentro de una gran variedad, en Luque predomina el estilo del villancico pastoril con dos modalidades muy definidas: los romances y los cantos de ronda tan apropiados para nuestras zambombas callejeras.
      Cuando se quiere hablar del comienzo de nuestro villancico, con el estilo actual, casi todos los autores se remontan a los siglos XIV-XVI de nuestra era.
      Unas veces su origen es personal, como canto individual y espontáneo. Otras veces son Autos dentro o fuera de los templos, según las épocas. En las catedrales de Aragón, Andalucía, etc., llegaron a celebrarse dichos Autos de Reyes con mucha profusión. Actualmente se sigue celebrando el tradicional Auto de Reyes en El Viso (Córdoba). En ocasiones los temas se toman del mismo evangelio, las más de las veces la letra la inventa la piedad popular, y en diversas coyunturas temas del cancionero, romances, etc., poco o nada religiosos se transfieren a la Navidad.
      Cada cultura ha aportado su estilo a los villancicos, entre nosotros aparece el pretel, las seguidillas, el cante andaluz con tan gran diversidad de estilos, apareciendo hoy día una gran difusión de los villancicos en estilo "rociero".
      El intercambio de villancicos entre una cultura y otra ha sido muy corriente, los movimientos migratorios han facilitado esta reciprocidad. Por ejemplo: España inundó América de villancicos junto con la evangelización. Y no es extraño encontrar la raíz de un mismo villancico en dos puntos muy distantes de la península.
      Centrándonos en Luque, la historia del villancico ha seguido el mismo curso que en el resto de España. Con la invasión árabe se nos pierde el hilo histórico, y con la larga marcha de la Reconquista se va reconstruyendo y dando forma a toda nuestra cultura actual. Precisamente siguiendo los pasos de algunos villancicos hemos podido confirmar cuanto se supone ha sido la historia de Luque en los últimos siglos.
      El Villancico "LA BARAJA", oriundo, tal vez, del norte de España, se expande por toda Castilla, y, por la vía Córdoba, se extiende por Andalucía. En Luque se le conserva y se le remodela.
      También ocurre lo mismo con "EL ARAICO". Lo hemos localizado en Tierra de Campos, en Toledo, en Cuenca y por fin en Luque. Al igual sucede con "LOS MAYOS", "EL CARACOL", "LOS SEGADORES".
      Todo ello viene a corroborar nuestra teoría y que dejamos para el estudio de los historiadores: Luque ha sido un pueblo castellanizado casi en su totalidad.
      El avance de las tropas de la Reconquista se inicia desde los Montes de León, Tierra de Campos, El Páramo, etc. y después se asientan durante largos períodos de tiempo en las riveras norte de los grandes ríos. En este caso, el Duero, el Tajo sobre todo, a su paso por Toledo, y el Júcar en la provincia de Cuenca. Así llegan hasta Andalucía. Con ellas nos viene su cultura. No podemos olvidar el flujo de ida y vuelta de la vía de comunicación CORDOBA-TOLEDO a través de Los Pedroches, Almadén, etc.
      También hemos de tener en cuenta que, durante mucho tiempo los juglares y buhoneros prestaron una valiosa ayuda a la divulgación de la cultura popular, propagada por sus correrías, cantos en callejas y plazas, y la difusión de libretos, pliegos de cordel, panfletos y otros.
      Debido a unas circunstancias de aislamiento propiciadas por la falta de recursos económicos, de infraestructuras inadecuadas, y carácter humano muy sedentario y conservador, todo ello ha dado lugar a que cuando en el resto de España han desaparecido muchas tradiciones antiguas, entre ellas los Villancicos a los que nos referimos, sin embargo, en Luque aún los conservamos.
      También, de una forma providencial, en cada generación han ido apareciendo algunos grupos zambomberos que han propiciado el poder conservar la tradición, mantener viva la afición navideña y contagiar dicha afición a la generación siguiente. En el siglo actual hemos conocido varias generaciones de dichos grupos que han desembocado en el actual grupo "Los Segaores", al que sigue "La Zambomba de la Rondalla" y cuyo testigo ya viene pidiendo con fuerza el grupo de "Los Zagalillos".
     Nuestro mérito radica precisamente en eso: que representamos uno de los pocos reductos que quedan donde aún se mantienen vivos todos estos villancicos de origen tan antiguo. Por supuesto que no todos han tenido en Luque su nacimiento; pero un gran número de ellos sí que son totalmente luqueños, con varios siglos de antigüedad y por tanto con un gran valor etnográfico.

Carlos Orence Cruz

© J&B 2006