Tradiciones - Navidad
 
 

LOS INSTRUMENTOS

      Dadas las características propias del villancico, casi siempre popular, sencillo, a veces rústico y primitivo, a la hora de cantarlo puede ser acompañado por cualquier instrumento musical. Por este motivo resulta tan variado y múltiple su número en las diversas regiones o países.
      En Luque tenemos cuatro instrumentos musicales que se consideran imprescindibles para este menester, y que han quedado recogidos en el estribillo de las Jornaditas: "Con Zambombas, almireces, panderetas y sonajas...", junto a algunos más como veremos, tanto de percusión como de cuerda.

LA ZAMBOMBA.
      El más importante de todos. Le da el nombre a nuestras reuniones navideñas. Cantar villancicos, entre nosotros, es sinónimo de estar de zambomba, o salir de zambomba, o ir de zambomba.
      Su fabricación es casera. Consiste en una tinaja o una orza de barro de forma ovoide y alargada. La boca no ha de llevar tapadera, y el fondo se le rompe y extrae en su totalidad. Libre por sus dos extremos, se le cubre en su parte superior con una piel, bien sujeta con una cuerda. En el centro de la piel, por un sistema de fondo de saco, se fija un carrizo. Al frotar este carrizo, la orza hace de cámara de resonancia, emitiendo el sonido típico.
      El tamaño de la orza puede ser muy variado, oscilando entre 20-30 centímetros de largo y 10-15 de ancho. Parece ser que si la boca es más angosta el sonido es mejor.
      La piel, casi siempre, ha sido de conejo o liebre. Hoy se utiliza una tela de lona recia. Con el fin de mantenerla rígida una vez sujeta a la tinaja, se le ponen unos vientos, todos concurrentes en el fondo, donde se les tensa con un torniquete.
      El carrizo, caña larga y estrecha, tiene un resalte en su extremo distal que sirve para anudarlo a la piel. Se le frota con una mano, que ha de estar humedecida. Debido a ello, al que toca la zambomba, siempre le acompaña un ayudante con un recipiente de agua, que también sirve para humedecer la lona.
      Un buen zambombero se acopla perfectamente al ritmo en cada uno de nuestros villancicos.

EL ALMIREZ.
      Este utensilio de cocina, que se utiliza como instrumento de percusión, está fabricado en cobre tanto el almirez como la maja o "mano de almirez". Con el extremo delgado de esta maja, se percute en el interior del almirez.

LA PANDERETA.
      Entre nosotros, este instrumento casi siempre es de fabricación casera. Suele utilizarse piel de lepórido, acoplada muy tensa sobre un aro de madera con muchos platillos metálicos intercalados.
      Con una mano se percute la pandereta sobre la otra y, sobre todo, con mucha habilidad se le frota con el dedo medio o el pulgar.

LA SONAJA.
      Instrumento muy rústico, de fabricación exclusivamente casera. Consiste en una horquilla de madera de olivo, con unos platillos metálicos acoplados con alambres al extremo abierto.
      Requiere su arte para conseguir un buen ritmo haciéndole vibrar con una mano al tiempo que se percute sobre la otra.

LAS CAÑAS.
      Utilizadas como elemento percutorio, tienen una finalidad de instrumento musical.
Entre nosotros se usan de dos formas parecidas:
1.- Dos trozos de caña reanudadas, que se frotan entre sí.
2.- Varias cañas partidas por la mitad, en sentido longitudinal. Una vez engarzadas a manera de empalizada, se colocan sobre el pecho al estilo de un peto, y sobre él se frota con otro trozo de caña.

LAS CASTAÑUELAS.
      Este instrumento de percusión formado por dos valvas de madera de forma de almeja grandes unidas en su extremo por una cuerda y que se golpean entre sí, tienen una peculiar variedad en Luque: estas valvas están sujetas a una manopla de madera, la cual posee un cabo para su manejo.
      Con una mano se le imprime un movimiento vibratorio para percutir sobre sí mismo, y rítmicamente se le golpea contra la otra mano.

LA BOTELLA RIZADA.
      El uso de una botella de cristal rizado como instrumento de percusión está muy extendido. También en Luque se ha utilizado desde muy antiguo, con la peculiaridad de que es una moneda de tamaño apropiado la que se frota sobre el cristal.

EL TRIANGULO.
      Este instrumento que toma este nombre por su forma geométrica triangular, ha sido utilizado en muchas ocasiones para acompañar a nuestras zambombas.
      Percutiendo con una varilla sobre el interior del triángulo, todo ello de material metálico, se consigue un sonido timbrado bastante agradable.

LA FLAUTA DE CAÑA.
     Este es el único instrumento de viento que en Luque se utiliza para acompañar en una Zambomba. Esto no quiere decir que, esporádicamente, alguna vez no haya algún otro, pero la flauta nunca ha de faltar.
Consiste en un trozo de caña, hueco, con un extremo cerrado y el otro en forma de "pico de pato", por el cual se le inyecta el aire soplándole con la boca.
     Tiene unos agujeros repartidos a lo largo de la caña, por los cuáles sale dicho aire. Mediante un juego de los dedos, tapando o destapando unos u otros orificios, se consigue el sonido deseado. A veces se suprime el "pico de pato" para insuflar el aire por el agujero más distal de la caña.

EL ACORDEON.
     Instrumento intermedio entre percusión y aire, es fundamental su presencia en una buena Zambomba que se precie de serlo. Considerado como de viento solamente, sin embargo no precisa de ser insuflado.

LA BANDURRIA, EL LAUD, LA GUITARRA V EL VIOLIN.
     Son los instrumentos de cuerda que siempre están presentes a la hora de cantar los villancicos.
     Si bien, no todos al mismo tiempo, al menos uno o dos de ellos nunca faltan. Claro está, que cuando se desea formar un buen conjunto, cuantos más de ellos tengamos, será mucho mejor.
     Como resulta fácil de comprender, cualquier instrumento puede servir par acompañar a la hora de cantar un villancico. Hoy, incluso nos sirven los modernos organillos electrónicos, pianos, etc. Sin embargo, en Luque se sigue conservando la vieja costumbre de utilizar sólo estos instrumentos musicales que hemos enunciado. Será lógico pensar que la vinculación de estos instrumentos al villancico debe ser casi desde los primeros tiempos:
     Los panderos y sonajas se mencionan en los cantos del Rey David, luego si el pueblo judío los utilizaba en sus canciones y fiestas, la Virgen María y San José debieron entretener y festejar al Niño Jesús con ellos. Y es de suponer, que la primera cristiandad, surgida entre el pueblo hebreo, continuase la tradición que llega hasta nuestros días.
     El almirez, como instrumento de percusión, acompaña al villancico de nuestros días, debido a que junto a otros utensilios caseros, desde sus comienzos se aprovecharon para, en las reuniones familiares, hacer ruido más o menos melódico.
     La zambomba, aunque no estaba tan a la mano como los utensilios de cocina a la hora de acompañar en los cantos navideños, sin embargo, requería poco esfuerzo y gasto económico fraguar el artefacto con una orza y un pellejo de lepórido.
     La primera noticia escrita que tenemos sobre la incorporación a la Navidad de estos dos instrumentos la podemos encontrar en los Autos que se representaban en la Corte ya en el siglo XV, recogidos por Juan del Encina y Lucas Fernández. En el siglo XVIII hay villancicos en los que se hace hablar a Gitanos y Negros, y en los que aparecen la zambomba y el almirez.

Carlos Orence Cruz

Almirez y Caña rasgada
Pandereta y Cañas
Castañuelas
Sonaaja
Triángulo
Zambomba y Arcodeón
Flauta
 
 
 
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