Historia de la villa de Luque
 
 
 
 

      La tradición nos ha legado un episodio legendario de una valiente mujer que supo enfrentarse con su destino y morir después de haber dado muerte a su enemigo moro. En memoria de este suceso, hay colocada una cruz a la vera del camino que penosamente sube desde el valle a nuestra villa.
      Don Francisco Valverde y Perales que, además de ser el mejor de los historiadores locales era poeta, en su pequeño libro "Toledo, Córdoba y Granada", nos canta así la conocida leyenda:

 
Negaba ya sus fulgores
a los escondidos valles
el sol, corriendo a occidente
en una apacible tarde
de la alegre primavera
de esas cuyo influjo hace
llegar a nuestros sentidos
con fuerza más penetrante
los aromas de las flores
la música de las aves,
los murmullos de las fuentes
y los rumores del aire
cuando, dejando de Luque
los seguros baluartes,
un grupo de caballeros
salió alegre a solazarse
por las amenas orillas
de floridos olivares,
hasta llegar a una Fuente
que a corta distancia nace.
Isabel iba con ellos,
sin que ninguno pensase
en peligros, cosa propia
de mujeres y cobardes.
Sentaronse descuidados
a la cristalina márgen
de la fuente, cuando atónitos
vieron que en rápido avance
se les acercaba un grupo
de osados jinetes árabes.
Embargó el peligro en ellos
todo generoso arranque
y huyendo cobardemente
sin esperar nadie a nadie
perseguidos por los moros
que les iban al alcance
lograron los caballeros
llegar a Luque y salvarse.
Cansada, Isabel, y sola,
impedida de su traje,
se ocultó entre unas peñas;
pasó la taifa adelante
sin verla, cuando el herraje
de un caballo, le dió aviso
de que los riesgos del lance
aún duraban para ella,
y a poco vio acercarse
al sitio donde se hallaba
un moro de mal talante
que, al verla, refrenó el bruto
y desnudando el alfanje,
de dos tajos, ambos pechos,
entre torrentes de sangre
cortó a la infeliz cristiana
con ferocidad salvaje.
Intentó, de un tercer golpe,
el hombre el cuello cortarle,
y ella, burlando el intento
saltó ligera, y ganándole
la lanza, la hundió con furia
en el pecho del árabe
que, como un rayo abatido
a sus pies rodó cadáver.
Tomó la rienda al caballo
y caminó desangrándose,
hasta llegar al castillo
donde entró, ya vacilante,
y a poco, cayendo en tierra
libre de su humana cárcel
a las regiones empíreas
voló el alma de la mártir.
Así murió la Roldana;
y la tradición añade
que los menguados amigos
que en el peligroso trance
la abandonaron, sintieron,
de por vida, las tenaces
garras del remordimiento
en su conciencia clavarse.
La historia dice sus nombres
mas bueno será callarles,
que a castigar tales hechos
es el silencio bastante.
 
Hasta aquí los versos del poeta baenense.
      El acta notarial de 1512 que transcribió D. Miguel Muñoz Vázquez nos da noticia también legendaria, de la supuesta segunda conquista de Luque, por tres hermanos de León que, penetrando por una mina abrieron las puertas de la fortaleza a los hombres que mandaba el Capitán Roldán, esposo de la desgraciada Isabel de Arrebola, conocida popularmente por la Roldana. Es una bella leyenda sacada de una ejecutoria de hidalguía, que como otras de igual género serán más o menos verosímiles, pero si la tradición lo cuenta, algo tendrá de verdad. Históricamente dicha leyenda es insostenible.
      Sin embargo es lógico admitir, que el episodio de captura de la llamada Roldana por una partida de moros pudiera muy bien haber ocurrido en los últimos años de existencia del reino de Granada. En el año 1243, unos días antes de la batalla de Lucena, Boabdil hizo una algara por estas tierras. Dice así la crónica: "Estando ansi el rey pacífico en Granada, paresció a los caballeros que el rey (Boabdil) para contentar a los pueblos, debía hacer alguna entrada en tierra de cristianos, y salió poderosamente, y corrió donde trajo mucho acopio de gente y muchos ganados" (De "Relaciones de algunos sucesos de los últimos años del reino de Granada de Emilio Lafuente Alcántara. Madrid 1868, que a su vez lo tomó de Hernando de Baeza, interprete de Boabdil, y testigo presencial de los hechos.) Pudiera por tanto la tradición haber legendarizado este suceso, relativamente reciente en 1512, cuando se hicieron las mencionadas actas de hidalguía.
Historia de la Villa de Luque
Antonio Arjona Castro
Vicente Estrada Carrillo
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