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El Pais, domingo 22 de diciembre de 1991

¿Quién mató a Manuel Pérez?

La guerra civil planea todavía sobre el pueblo cordobés de Luque

     Dos líneas de un libro sobre la historia de Luque, una localidad cordobesa de 3.500 habitante, han reabierto un pleito de sangre acaecido en la guerra civil: quién mató de un solo tiro a Manuel Pérez Gálvez, casero de puerta abierta del cortijo de El Brillante, que se había aupado a un olivo cuando vio subir colina arriba a una patrulla de Falange de la que formaba parte Juan López Rodríguez, “El Tano”. La sola mención de un nombre ha reverdecido heridas que parecían olvidadas 56 años después del suceso. La juez de Baena ha ordenado el secuestro de los ejemplares sobrantes y de las planchas de imprenta.
     Luque está trepado en una ladera, y abajo, a ambos lados de la carretera general hacia Córdoba, junto a la estación, hay, muy bien conservados, un grupo de bunkers de cemento gris y una fortificación de techo plano, con troneras, donde se apostaban los tiradores, construidos en 1938, cuando los franquistas vencieron la resistencia de los milicianos. Ahora, 52 años después de que terminara la guerra, las viejas historias han removido los recuerdos de los vivos. El origen del malencono que se percibe entre algunos luqueños es un libro con las actas de un congreso sobre la historia del pueblo que fue repartido casa por casa por los guardias municipales el pasado mes de mayo.
     En un artículo dedicado a la guerra civil, Isidoro Sánchez Baena, un profesor de magisterio que reside en Málaga, culpa de la muerte de Manuel Pérez Gálvez a un tal Juan López Rodríguez, que todos en el pueblo identifi-can con “El Tano”, pues no sólo ése es su nombre y sus apellidos, aunque hay otros en Luque que se llaman igual, sino que además los rumores siempre le hicieron responsable de aquella muerte. Juan López, de 83 años, vive aún en Luque con su mujer y cuatro hijos, y los nietos.
     “A1 principio dijo que le daba igual lo que viniera en el libro”, explica Asunción, hija de “El Tano”, “pero mi hermano Alfonso insistió en que era menester desmentirlo, pues mi padre no tuvo nada ver con lo ocurrido”.

Nada que ver.

      "Pedacitos haría yo con el que le echó la culpa", tercia la esposa del acusado, que, aunque ronda por la casa, la familia asegura que "ha salido con las cabras". "Mi hombre era de Falange y formaba parte de la patrulla. Aquel día muerieron dos, el del cortijo y otro de Baena que llevaba un burro cargado de raigones. Mi marido vio quién disparó contra el casero. Tanto es así que habló con los hijos del muerto y les dijo que él no había sido y les facilitó el nombre del que disparó".
     La familia de “El Tano”, antes de presentar la denuncia en el juzgado, trató de que el Ayuntamiento enviara a todos los vecinos que tenían el libro una fotocopia de un documento en el que Isidoro Sánchez rectificaba la versión de la muerte, pero luego decidieron que era insuficiente, pues lo escrito en el libro permanecería inalterado. Incluso plantearon una solución aún más peregrina: mandar a un guardia, casa por casa, para arrancar la página 175 y vuelta.
     La hija de Juan López cree que los que acusan a su padre lo hacen por envidia. “Mi padre ha sido jornalero y cazador, pero conversaba mucho con los guardias civiles. Los que han dicho eso contra él son tres o cuatro que le tienen malquerencia".
     Isidoro, por su parte, asegura que el testimonio procede de personas que aquel frío mes de diciembre de 1936 formaban parte de la partida civil que subió hacia el cortijo de El Brillante en busca de fugitivos. La patrulla que sorprendió sobre un olivo al casero de puertas abiertas -con derecho a casa, pero sin sueldo- que había subido, despreciando el peligro, a dar de comer a las gallinas. "E1 testigo aún vive, pero antes de dar su nombre tendría que consultarle", dice Isidoro.
     El autor del artículo asegura que no quiso identificar "plenamente" a quien mató sin mediar palabra y que por eso ahorró el apodo. "Puse los apellidos porque eran comunes. Yo no tenía referencias de la familia de El Tano, tampoco de los hijos del casero. Lo más escabroso, los nombres de los que se prestaron voluntariamente a fusilar en el paredón a los de izquierdas, lo evité".
     Vecinos del pueblo con familiares muertos en ambos lados del frente confirman, sin embargo, la versión del libro y recuerdan la guerra con una frescura irritante. “¡Claro que es verdad lo del libro! Pregunte usted a ver quién intima con Juan López. Yo lo saludo, pero nada más. El libro lo tengo en casa, pero no lo he leído. ¿Sabe por qué? Porque de los primeros que aparecen en la relación de fusilados por los milicianos está mi padre".
     Telesforo Flores, alcalde socialista de Luque, asegura: “El Ayuntamiento no debe tomar partido en absoluto por nadie; tenemos que quedar al margen. Yo les he dicho que la guerra la hemos olvidado todos”.
      La represión nacionialista no fue especialmente cruenta en Luque, al contrario que en Baena, pero la posguerra sí lo fue para las dos facciones, y muchos murieron de hambre. Juan López, aunque falangista, fue jornalero y no obtuvo ninguna rentabilidad a cuenta de la militancia. Sin embargo, ciertos episodios marcan a los individuos.

Alejandro V. Garcí

 

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