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SABADO, 19 DE DICIEMBRE DE 1998

El jurado declara culpables al padre y al hijo acusados del crimen de Luque

     El jurado popular declaró ayer a Miguel León Baena y a su hijo Miguel León Caparrós culpables del asesinato de Francisco Navarro Tienda el 25 de octubre de 1997, en el que se conoce como crimen de Luque. El jurado considera probado que ambos "sabían lo que hacían" al acabar con la vida del panadero, con quien mantenían una larga enemistad y pese a que ambos padecían psicosis paranoide, "esta afecta al pensamiento, pero no a la inteligencia ni a la voluntad".
     Miguel León Baena y Miguel León Caparrós llegaron a Luque en 1994 y se instalaron en una casa junto a la estación de ferrocarril, en las afueras de la localidad. Fruto de la psicosis paranoide padecida por ambos, desde el principio tuvieron graves problemas con los vecinos, especialmente con Francisco Navarro Tienda, panadero de profesión, quién cada día atravesaba un caminó próximo al domicilio de los acusados para dirigirse a su casa de campo.
     Estos le increpaban que no tenía derecho a utilizar este camino, lo que generó una profunda enemistad, que dio lugar a un amplio cruce de denuncias, que los acusados consideraban fruto de una acción general del pueblo contra ellos, ayudados por policías locales, guardia civiles y jueces.

Discusión;
     El jurado considera probado que el 25 de octubre de 1997, cuando Navarro se dirigía a su casa de campo tras repartir el pan en la localidad, se cruzó en el camino con León Baena, con quien mantuvo una fuerte discusión. Esta terminó cuando la víctima propinó un puñetazo en el ojo a León Baena, y éste le replicó clavándole en el tórax un cuchillo que tenía en la mano.
Después de que Navarro evitara otra cuchillada, entró en escena Miguel León Caparrós, que golpeó a la víctima con una azada en la cabeza, lo que le hundió la bóveda craneal y le dejó inconsciente. Una vez en el suelo, continuó golpeándole hasta que uno de los golpes le causó la muerte de forma instan-tánea, sin que su padre hiciese nada por impedirlo, "pese a la autoridad que tenía sobre él".
     Una vez consumado el homicidio, padre e hijo sacaron del coche de la víctima una cadena y un cuchillo y los colocaron junto al cadáver, para intentar demostrar que había sido él quien les había atacado, e incluso hicieron fotografías. Fue el hijo quien se dirigió al pueblo para alertar a la Guardia Civil, ofreciendo el testimonio de que la víctima había iniciado la reyerta intentado matar a su padre, que le había causado la muerte al intentar defenderse.
     En un principio fue Miguel León Baena quién asumió la autoría del homicidio, hasta que se desdijo durante la vista del juicio, ya que su hijo se confesó culpable del crimen para eximirle de culpa.
    Uno de los hechos determinantes para conocer la participación del padre fue el informe del forense, que estableció que la herida de cuchillo que presentaba la víctima fue producida por una persona zurda, como corresponde a León Baena.
     A pesar de que los acusados padecían psicosis delirante y crónica, el jurado considera que esta enfermedad afecta al pensamiento, pero no así a la inteligencia, a la voluntad ni al conocimiento, por lo que, según el veredicto del tribunal popular, en el momento en que cometieron el crimen eran perfectamente conscientes de sus actos. Al inicio del juicio, el fiscal y la asusación popular, ejercida por el Ayuntamiento de Luque, solicitaron quince años de prisión para los acusados. La sentencia se hará pública la próxima semana.

Diario Córdoba
L.M.


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