24/06/2004
Vivir en un paraje idílico también tiene algunas desventajas
A sus 83 años, Brígida Sánchez sigue haciendo la colada a mano en las aguas de Fuente Alhama, en el límite de Luque y Priego
Sin importarle estar metida en las frías aguas que salen del manantial de Fuente Alhama, Brígida Sánchez Trillo, de 83 años, narra con extraordinaria elocuencia todas sus vivencias en este idílico paraje, situado justo en el límite de los términos municipales de Luque y Priego, separados precisamente por el cauce en el que ella lava la ropa.
Brígida, dejando un momento su tarea de lavar, pero sin mover siquiera los pies, que están directamente en contacto con las gélidas aguas, rememora los tiempos en los que su padre elaboraba más de 100 panes en el molino y panadería que allí había, por lo que calcula que en la zona deberían vivir unas 300 personas.
Además, relata Brígida, "también había una fábrica de luz, con la que se daba servicio a esta zona, al Esparragal, Zagrilla y hasta Carcabuey", lo que contrasta con la época actual, pues su casa y las de sus familiares junto al nacimiento tienen que valerse de placas solares, algo que, según comenta, "no da suficiente fuerza para que tiren las lavadoras, por lo que tenemos que hacer la colada a mano". Sus hijos, en permanente disputa con ella por mantener esa costumbre de lavar metida en el agua, construyeron sendas pilas de lavar en las cocheras de las casas, pero ella afirma que no puede hacerlo sin tener el agua corriendo y en cantidad.
Estas cristalinas aguas nacen justamente ahí, en Fuente Alhama, paraje que es, sin duda, una de las principales fuentes de extracción y desde la que se da suministro a gran parte del sur de la provincia de Córdoba. Según manifiesta Brígida Sánchez, "por culpa de algunas cosas que hicieron los técnicos disminuyó considerablemente el caudal, por lo que mis hijos hicieron esta balsa y el anterior alcalde de Priego, Tomás Delgado, ordenó poner la escalera para limpiar el fondo".
En la actualidad son ocho personas las que viven en este enclave, todos familiares directos de Brígida. De sus cuatro hijos, dos viven cerca de ella, uno en Priego y otro en Luque, por lo que están prácticamente juntos todos y, según relata, cada vez que la ven lavar en el arroyo se ponen enfurecidos con ella. Y no es para menos, ya que lleva un marcapasos y ha sufrido una operación de vesícula biliar. Aunque ella asegura, sin moverse ni un centímetro dentro del agua, que su salud "es estupenda y no me molestan para nada las aguas corriendo entre mis pies y metiendo las manos".
Diario Córdoba
JOSE DE LA ROSA